Cultura Dominicana

Santo Domingo antiguo, historia viva al sol caribeño

El hecho de ser la primera ciudad que se levantó en América es motivo suficiente para visitar al menos una vez en la vida el Santo Domingo antiguo, donde algunos de sus más emblemáticos y centenarios monumentos se conservan prácticamente intactos como testigos de una época de conquista y expansión. Además, el año próximo será la Capital Americana de la Cultura. Guia Turistica

By Ramón Santos.
EFE-REPORTAJES.


Su fundación, el 5 de agosto de 1498, correspondió al hermano del Descubridor Cristóbal Colón, Bartolomé, quien la estableció en el lado este de la desembocadura del río Ozama, sólo para que cuatro años más tarde Fray Nicolás de Ovando la edificara en su actual lugar, al oeste de dicho río, a orillas del mar Caribe.
Monumento de Fray Nicolás de Ovando. Al fondo, el Alcázar de Colón. (Pulse sobre la foto para ampliar)

Españoles, franceses, ingleses y haitianos edificaron y ocuparon en su momento las calles y muros de esta ciudad, donde todo es primero, tal y como desde hace mucho tiempo se promociona a la Ciudad Colonial de la capital dominicana, declarada por la UNESCO "Patrimonio Mundial de la Humanidad".
La primera Catedral, universidad, hospital, parque, ayuntamiento, y el primer Alcázar de América, bellísima casa que mandó construir el Virrey Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón.

La Cultura Dominicana

La cultura dominicana se basa, fundamentalmente, en la conformación de dos culturas madres: la española y la africana. Tiene poco de indígena o nada, puesto que en menos de 50 años los indios habitantes de la isla de Santo Domingo en 1492, fecha en que Don Cristobal Colón pisó estas tierras, fueron abolidos por los trabajos forzados.
La cultura dominicana existe. Y no porque sí. Existe por fuerza de una historia de 500 años formada en los sudores fulgurantes de los esclavos, la llegada del europeo a estas tierras y una mezcla inteligente del fajo de costumbres y culturas en convivencia durante cinco siglos.

El merengue dominicano es un cadencioso y alegre que ha logrado extender su brazo fuera de las fontreras nacionales y aposentarse en los salones de bailes de todo el mundo. Dentro de sus máximos exponentes contamos con las figuras de Joseito Mateo y Luis Alberti, o los contemporáneos Johnny Ventura, Juan Luis Guerra, Wilfrido Vargas, Fernando Villalona y Sergio Vargas, que han exportado nuestra música con gran éxito a playas extranjeras.

El carnaval dominicano es quizás una de las muestras más contundentes de la cultura dominicana, celebrado cada año en la confluencia de las fechas de celebraciones patrias, 27 de febrero y 16 de agosto.

Creencias
Galipotes:

De acuerdo con las creencias populares, los brujos o curanderos tiene la capacidad de convertir a las personas en animales para su protección o para ellos mismos realizar mejor su trabajo; son los "galipotes"

Estos por la magia pueden escapar cuando los estan buscando gracias a la capacidad del mimetismo de asumir diferentes formas de animales de ser inmunes a filos de puñales, cuchillos, machetes y balas, asi como a la acciones de oraciones y resguardos.

Zánganos:

Los zánganos tienen las mismas características de lo galipotes, pero se diferencias de ellos en que caminan dando zancadas. Ambos tienen en común también que les gusta salir por las noches a asustar a la gente y hacer todo tipo de bellaquerías.

Bacá:

Cuando una persona comienza a progresar económicamente de manera rápida y poco comprensible la gente se comenta entonces que es gracias a que tiene un bacá.

Este se consigue en un pacto con el diablo, quien le dará riquezas y las propiedades, recibiendo como castigo dolores, enfermedades, desgracias y perdiendo popo a poco a sus seres queridos, familiares y allegados, culminando con él mismo.

El agua de mayo:

Se considera mágica la primera agua de mayo. Cuando esta cayendo, la gente la recoge con las manos y se la pasa por la cara como despojo para purificarse, con las esperanzas en algunos de que les eliminara las arrugas y los rejuvenecerá.
También se recogerá el agua de mayo en botellas, la cual servirá como protección y para resolver problemas de salud.

Amarradores de agua:

Cuando esta nublado "negrecito", como dice la gente, en las comunidades hay especialistas con sus poderes mágicos espantan el agua para que no dañe las cosechas o tumbe las flores de los árboles frutales.

Estas personas también tienen la capacidad para racionalizar las lluvias, haciendo que caigan o no en determinados lugares que no conviene por fines agrícolas; incluso, ellos pueden, de acuerdo con las creencias de la gente, caminar en medio de la lluvia y no mojarse, cayendo el agua a sus espaldas.

Las cabañuelas:

En nuestros campos tenemos a los cogedores de cabañuelas, los cuales realizan el diagnóstico de la lluvia que va a caer durante el año, a fin de que los campesinos puedan planificar sus siembras.

Las cabañuelas se hacen al iniciarse el año. Los primeros doce días corresponden a los meses del año. Los días que llueva o no indicaran los meses de lluvia o de sequía respectivamente.

También tienen la técnica de colocar doce granos de sal en la solera de las viviendas, organizándolos en fila india el 31 de diciembre por la noche, la humedad o no en cada uno de ellos indicara las incidencias de lluvia durante el año.

La ciguapa:

Se tiene la creencia de que por las noches, sale de los montes una hermosa mujer, de largos cabellos, pero con los pies hacia atrás, que recibe el nombre de "la ciguapa", la cual es completamente inofensiva, sumamente tímida, llegando incluso a asustarse de la gente.

Las brujas:

De acuerdo con las creencias populares, son frecuentes las apariciones de brujas, las cules se pueden trasladar a largas distancias en una escoba voladora y gozan haciendo daños y asustando a la gente.

Su debilidad son los niños, a los cuales les van chupando la sangre por el ombligo o el dedo grande del pie hasta matarlos. Si el niño esta bautizado, al chuparle el dedo, la bruja comenzara a vomitar la sangre. Como protección de las brujas, se coloca una escoba con la punta para abajo, a fin de que si llega al techo de la casa no pueda volar; se le coloca también granos de sal, mostaza y ajonjolí. Su mayor miedo es a la sal, ya que se le sala el cuerpo y se le inmovilizan las coyunturas, haciéndole mas impacto debido a que han dejado su piel guardada.

Los biembienes

En lo mas profundo de los montes y las montañas habitan unos seres inofensivos, mudos y desnudos que salen por las noches en busca de alimentos, que son conocidos como "Biembienes".

Las Nimitas:

Las nimitas, son luciérnagas muy comunes en el campo que emiten una luz por las noches cuando van volante en silencio. Las personas creen que las nimitas son el alma de los difuntos que salen a cuidar a sus seres.

Los Negros y las Mascaras del diablo:

En algunas comunidades de Guerra durante el domingo de Resurrección salen unas mascaras del carnaval cimarrón, que reciben el nombre de "los negros", cuya tarea es fundamentalmente educativa, de amedrentamiento a los niños que se portan mal en las comunidades. Igual ocurre en algunos lugares de Elías Piña, como por ejemplo en Matayaya, con "las mascaras del diablo".

La piedra de Rayo:

Al encontrar ese con un hacha precolombina, muchas personas creen estar ante una piedra mágica que sierva como protección en contra de los truenos y rayos ya que en la vivienda donde hay una de estas, no cae nunca uno de ellos por eso la han bautizado como "piedra de rayo". También se considera que estas se producen donde cae un rayo.

Calendario Folklórico
Enero

La festividad central de este mes, la constituye a nivel nacional las celebraciones en honor de la Santísima Virgen Nuestra Sra. De la Altagracia, Madre Espiritual del pueblo dominicano.

Día 1 de enero: "El Santo Cristo de Bayaguana"

Las celebraciones religiosas, socials, folklóricas y culturales en honor al Santo Cristo de Bayaguana comienzan con la fundación del pueblo en el 1505, durante la colonización española, al ponerse en práctica las devastaciones de Osorio e integrarse los poblados de Yaguana y Bayajá.

Con el tiempo, de acuerdo con la tradición, los milagros de este Cristo convirtieron a su iglesia en uno de los centros más importantes de peregrinación de la isla, cuyas festividades reflejan sus dimensiones hateras, religiosas, folklóricas, sociales, culturales, que se expresan en dos momentos singulares: la llegada y ofrenda de los toros, y la "venta" de los mismos. En ellos, se destacan las siguientes manifestaciones:

Durante semanas y semanas, los comisarios del Santo Cristo recorren la región recolectando los toros que los creyentes han ofrecido como expresión de gracias por favores recibidos o como manifestación de fe y devoción. En el amanecer del 28 de diciembre, los jinetes, toreros, comisarios y creyentes entran al pueblo de Bayaguana con sus toros, los cuales serán llevados al templo como ofrenda, entre cantos, rezos, alabanzas, y regocijos, en una procesión encabezada por los comisarios a caballo, la Banda Municipal de Música, los fieles y los toros-ofrendas, quienes recorren las calles del pueblo con el alboroto de los fuegos artificiales y la solemnidad de su fe.
Despues de las ceremonias de consagración, los toros-ofrendas, serán conducidos a un corral en las cercanías del pueblo, para esperar el día 1 de enero para su venta. Los comisarios y toreros que habían llegado por adelantado al pueblo el 27 y los que residen en Bayaguana pasaron la noche cantando "cantos de toros", entre jengibre, café, ron y salcocho. El "canto de toro" es uan poesía improvisada, porfíam exoresada a capela, que puede tener un contenido a lo divino y a lo humano, hecha en círculo, con un solista alternativo, individualizado, pero con la participación colectiva de un coro.

El día primero de enero, al iniciarse el año, desde las primeras horas comienzan a llegar peregrinos de varios lugares del país para participar en las misas que serán ofrendadas al Santo Cristo, donde muchos enfermos esperan recibir su sanación y muchos creyentes van a dar gracias al cumplir sus promesas.

d) Despues de comida, al bajar al Cristo del altar, como preparación para la procesión, los creyentes hacen sus peticiones, en acto conmovedor y solemne. Antes de salir a las calles con el Cristo, los comisarios, monjas, sacerdotes y creyentes se dirigen al corral donde están los toros-ofrendas para proceder a su venta, cuyos beneficios serán utilizados por la iglesia católica para sus obras de bien. Gran parte de los toros-ofrendas están neficios serán utilizados por la iglesia católica para sus marcados con una cruz como símbolo del Santo Cristo, testimonio de fe y desprendimiento de sus creyentes. Luego, comenzará la procesión por las calles del pueblo, culminando así las festividades en honor del Santo Cristo de Bayaguana.

Día 1 de enero: "Los Guloyas"

En la mañana del primero de enero, para darle la bienvenida al Nuevo año y para que comience con alegría, los "guloyas" de San Pedro de Macorís, con "Linda" a la cabeza, salen a bailar por las calles, especialmente por el barrio Miramar, llenando de música el ambiente, mientras que la mayoría de los testigos beben ron y los más íntimos les brindan un trago, casi de manera clandestine, de guavaberry, la envidiable bebida de los dioses.

Día 5-6 de enero: "Los reyes Magos"

El nacimiento del Niño Jesús, el 24 de diciembre, implicó, entre otras cosas, el surgimiento de la leyenda de Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres reyes magos de Oriente que le llevaron regales-ofrendas al Niño Dios en su pesebre.
En los primeros años del catolicismo, con este motivo y en esta fecha, se les entregaban regalos a los niños para conmemorar este acontecimiento.

Posteriormente, se tomó como referencia este gesto de los Reyes Magos, naciendo y expandiendose la práctica de que estos les llevarán presentes a todos los niños que se habían portado bien el 6 de enero, fecha en que ellos encontraron a Jesús.
Se hizo costumbre en nuestro país, que los niños, antes de acostarse el día 5, le pusieran debajo de su cama o en un rincón de la casa, hierba y agua para los camellos, así como dulces, caramelos, "mentas", para los Reyes Magos, cuando llegaran a la casa a dejarles los regalos.

Desde hace muchos años, gracias al esfuerzo del Ayuntamientodel Distrito Nacional y del Cuerpo de Bomberos, se realiza un desfile por las calles de la ciudad de Santo Domingo de los Reyes Magos, criollizados, con caballos en vez de camellos.
A los niños pobres que no recibieron regalos de los Reyes Magos, les deja entonces un personaje legendario conocido como "La Viejita Belen" cuyo aparecimiento se lo tribuyen a los cuales les gusta jugar, pedir dulces y golosinas, se presentan de nmanera ingenua, caprichosa, entre ellos se encuentran Guedecito, los Gemelos, Candelito, etc.

Día 17 de enero: "Papa Legbá"

En diferentes centros de religiosidad popular, se celebran actividades en honor de Legbá Manose, conocido como "Papa Legbá", cuya correspondencia en el santoral católico es San Antonio Abad.

"Papá Legbá" es el jefe de todas las divisiones dentro del Vudú dominicano, el que abre todos los caminos, al que se invoca primero en todas las actividades religiosas. Usa un bastón como símbolo, su color es el marrón y por su bondad es una de las deidades más respetadas y queridad en nuestro país.

Día 21 de enero: "La Virgen de la Altagracia"

A partir del día 12, comienzan a nivel popular las novenas en honor de la Virgen de la Altagracia, Madre Espiritual, y de hecho, la Patrona de la República Dominicana, cuya sede, centro nacional-internacional de peregrinación, está en la ciudad de Higuey, en la región Este del país.

Las "novenas" culminan con misas, rezos, cantos, peticiones y aclamaciones, entre salves y atabales. Tambien es patrona en: Arroyo Hondo (Baní), Cabrera (Provincia de María Trinidad Sánchez), Castañuelas (Prov. Distrito Nacional), Hostos (Prov. Duarte), Loma de Cabrera (Prov. Dajabón), San Jose de Ocoa (Prov. Peravia), la ciudad de Monte Plata, Paraíso (Prov. Bahoruco), Acosta (Prov. Samaná), La Montería (Prov. Peravia) y Nizao (Prov. Peravia).

Las salves dominicanas son expresiones musicales y cantos semisagrados, originados de la liturgia tradicional católica, las cuales han sido recradas, criollizadas, en un sincretismo singular, creador, de donde, por el ritmo, los instrumentos, las tecnicas del canto y el contenido, dan como resultado una modalidad español-eropea y otra de expresiones africanas. Las salves tienen una dimensión muy solemne, en ocasiones se bailan y son ejecutadas con balsie (tambor pequeño de un solo parche), tambora tradicional (dos parches), panderos y güiros.

Los palos o atabales son manifestaciones musicales y danzarias semisagradas y de regocijo, sincreticas (europeo-africano), con ritmos, instrumentos y tecnicas vocales de origen africano, cuya base fundamental son tambores básicamente congos-dahomeyanos, de un solo parche, que se tocan con ambas manos y se acompañan indiscriminadamente de güiro (de metal), palitos y maracas, casi siempre en grupos de tres, que reciben en casi todos los lugares el nombre de palo mayor, alcagüete y adulón, por parte de los músicos populares.

En algunos centros de religiosidad popular, hay celebraciones en honor de "Alailá", cuya correspondencia es la Virgen de la Altagracia en el santoral católico. Ella se presenta como una señora de edad, tranquila, tierna, cuya delicadeza sólo se parece a la Metresilí, con voz dulce y pausada. Su aparición es muy selectiva y no ocurre con frecuencia, siendo muy personal.
f) Entrada de los toros-ofrendas el 20 por la mañana a Monte Plata, en honor a su patrona la Virgen de la Altagracia, entre rezos, testimonios de fe, invocaciones, cantos, música y caballos. Salves a la Virgen el día 21, despues de la procesión en Monte Plata, con panderos, tambora, güira y balsie.

Día 20-21 de enero : "Jinova"

Festividades en la comunidad de Jinova (Prov. San Juan), con baile de jucusión, el cual es interpretado musicalmente con cuatro tamboras de dos parches, golpeadas con una mano y un palito, acomnpañadas de güiro y acordeón.
En los bailes de ofrecimiento solo bailarán las mujeres y en el baile de regocijo, bailarán parejas dentro de la iglesia.

En las ceremonias religiosas, habrá comidas-ofrendad colectivas, despojos, baños de purificación en el río, rezos, cantos y alabanzas, las cuales culminan con una procesión de Jinova al pueblo de San Juan de la Maguana.

Lic. Quelvy M. Sosa Sosa

Dajabón, República Dominicana

Historia de la bandera dominicana
    * Autor: La Dominicana En Miami
    * Archivado bajo: HISTORIA DE LA BANDERA DOMINICANA
La primera referencia a la bandera dominicana se halla en el Juramento de los Trinitarios del 16 de julio de 1838, redactado por Juan Pablo Duarte, que dice que la República Dominicana al momento de ser proclamada tendría: “Su pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules, atravesados por una cruz blanca”.

Fue Duarte el que escogió los colores de nuestra bandera: Rojo, azul y blanco. Sobre el motivo para la elección de estos colores para la bandera dominicana existe un interesante artículo de don José Gabriel García titulado “La idea separatista”, en donde el distinguido historiador explica la causa por la cual Dessalines eliminó el color blanco de la bandera francesa para diseñar la insignia de Haití, alegando que el líder negro consideraba que todos los males de su pueblo se debían a los “blancos” franceses.

Se sabe que para la enseña nacional, Duarte escogió el blanco porque: “Concibió la grande idea de separar los colores de la bandera haitiana [rojo y azul] con una cruz blanca, para significar de este modo al mundo, que el pueblo dominicano, al ingresar a la vida de la libertad, proclamaba la unión de todas las razas por los vínculos de la civilización del cristianismo”(Ver: Henríquez i Carvajal, Federico: Duarte, Santo Domingo, Biblioteca Nacional, 1987, P. 84.).

También, el blanco representa la cruz latina, la unión y la santidad; y los demás colores, el rojo la sangre derramada por los patriotas en la lucha por la libertad; y, el azul representa el color del cielo.

Descripción de la enseña nacional dominicana. Nuestra primera bandera tenía originalmente dos cuadriláteros superiores azules y dos inferiores rojos, separados por una cruz latina blanca, aunque posteriormente, con la reforma constitucional de 1908, en la nueva descripción de nuestro pabellón los cuadrados fueron alternados, es decir, dos superiores: Uno azul y otro rojo, y dos inferiores: Rojo y azul.

Sí bien la primera insignia del país fue ideada por Duarte, se sabe que la primera bandera fue confeccionada por la joven María de la Concepción Bona y Hernández (1824-1901), con la ayuda de su prima María de Jesús Pina, y fue empuñada y enarbolada por vez primera por Francisco Sánchez del Rosario en la puerta de San Genaro o puerta del Conde de Peñalba, cuando se proclamó la independencia a las 11:00 horas de la noche del 27 de febrero de 1844.

Cuando la Junta Central Gubernativa, una vez proclamada la independencia, decidió enviar al trinitario Juan Nepomuceno Ravelo a buscar a Juan Pablo Duarte que se había mantenido en Curazao a causa de un acceso de fiebre amarilla, éste viajó en la goleta Leonor, que zarpó de Santo Domingo capitaneada por don Juan Alejandro Acosta el 1º. De marzo de 1844, y por primera ocasión ondeó por el mar Caribe nuestra insignia tricolor.

Se sabe que también confeccionaron banderas María Trinidad Sánchez, María de Jesús Pina, Ana Valverde, Isabel Sosa, y las hermanas veganas María del Carmen, María Francisca y Manuela Villa, que confeccionaron la bandera que flotó a orillas del Camú en 4 de marzo de 1844, y en cuya casa se hospedó Duarte cuando visitó La Vega en 25 de junio de 1844.

Isabel Sosa fue la esposa del fundador de la marina de guerra Juan Bautista Cambiaso y Cambiaso, y se sabe que en mayo de 1844 él viajó en una goleta a Saint-Thomas para comprar armas, y que posiblemente usó una bandera cocida y bordada por su compañera.
En torno a la unión de las etnias existe un poema de Duarte: “La unidad de las razas”, en el que se lee: “Los blancos, morenos, / cobrizos, cruzados, / marchando serenos, / unidos y osados, / la Patria salvemos / de viles tiranos, / y al mundo mostremos / que somos hermanos”.

Queda claramente demostrado que fue Duarte el ideólogo de la enseña nacional, siendo el poeta Ramón Emilio Jiménez el autor del “Himno a la Bandera”, que dice:

Ya empezó su trabajo la escuela
Y es preciso elevarte a lo azul,
Relicario de viejos amores
Mientras reine la mágica luz.

Nos sentimos arder a tu influjo
La luz viva de un fuego interior
Cuando flotas alegre, besada
Por los cálidos rayos del sol.

¡Dios! Parece decir, ¡Oh Bandera!
La sublime expresión de tu azul;
¡Patria el rayo de vívida llama;
¡Libertad! Dice el blanco en la cruz.

Mientras haya una escuela que cante
Tu grandeza, bandera de amor.
Flotarás con el alma de Duarte,
Vivirás con el alma de Dios.

La bandera nacional fue sustituida por la bandera española al producirse la anexión a España en 18 de marzo de 1861, sin embargo, nuestra enseña no falleció con Francisco Sánchez, fusilado en el cementerio de San Juan de La Maguana envuelto en la insignia patria, por ordenes de Santana el 4 de julio de 1861, todo lo contrario, su sangre fecunda le abonó la nueva patria que resurgió en el cerro de Capotillo con los primeros rayos de sol el día 16 de agosto de 1863, al quedar iniciada la nueva guerra de liberación contra los españoles.

Sobre Francisco Sánchez se debe agregar que él y un grupo de patriotas organizaron y produjeron una expedición desde Haití contra el colonialismo español y contra Santana en mayo de 1861, sin embargo, los insurgentes fueron capturados, enjuiciados y fusilados en el cementerio de San Juan. A Sánchez le permitieron cubrirse con la bandera dominicana, y según Lugo Lovatón, Sánchez se hallaba “Sentado en su sillón, cubierto por la cruz de su bandera, ante el soberbio panorama de las montañas sureñas de San Juan, y a cielo abierto, pisando el sitio donde habrán de cavar su propia sepultura, el misionero de la gran jornada ha llegado al fin al remate de su destino terrenal.” (Lugo, II, 1948, P. 188).

De acuerdo con un relato de Benito Monción, tras el fracaso de la insurrección que se intentó contra los españoles en los pueblos del Cibao en febrero de 1863, los patriotas dominicanos se vieron en la necesidad de internarse en el territorio del vecino país, en donde permanecieron varios meses, y en agosto de 1863:

“El quince de agosto, a medianoche, dejamos a “David”; Cabrera y Santiago Rodríguez, a la cabeza de ochenta hombres, con destino a Sabaneta, y yo con treinta y seis, y una bandera -la de [Huberto] Marsán- para ir sobre Guayubín. Íbamos a recomenzar, con más vigor ahora y, al fin, con más feliz resultado, para la patria, la lucha que habíamos abandonado desde el 24 de febrero.
“Me amaneció en los “Cerros de las Patillas”, a vista de Dajabón y muy próximo campamento español de “Belair”, “Fuente de Belair”. Levanté en una altura la bandera dominicana, de manera que la viesen los españoles; seguramente la vieron, puesto que nos hallábamos muy cercanos…” (Monción, general Benito: De Capotillo a Santiago, Relación histórica, Comisión de Efemérides Patrias, Santo Domingo, 2002).

Y así, con la bandera dominicana proscrita hallándose empuñada en las manos levantadas del general Benito Monción se inició la nueva guerra de liberación nacional que tuvo un costó para España de unos $40.0 millones de pesos, y cerca de 25,000 bajas militares en apenas dos años de guerra.

Nueva vez el país fue militarmente ocupado por tropas de los Estados Unidos (1ro. de mayo de 1916 al 12 de julio de 1924), siendo prohibido el uso de la bandera nacional, sin embargo, el guerrillero nacionalista Muñiñingo Ubiera solía cubrirse en nuestro pabellón, para ir a combatir a las tropas norteamericanas en la feraces y escarpadas montañas orientales, siendo luego doña Ercilia Pepin, la insigne educadora de Santiago, quien confeccionó conjuntamente con sus alumnas todas las banderas que flotaron en esa ciudad del norte, engalanando los aires patrios, al producirse la retirada de las tropas norteamericanas en 12 de julio de 1924.

Existe un poema dedicado al pabellón dominicano: “Arriba el Pabellón” del poeta dominicano Gastón F. Deligne, comienza así:
I
¡Tercien armas! ¡Como quiera!
El acostumbrado estruendo
Ello es que el sol va saliendo
Y hay que enhestar la bandera.
II
Enfilado pelotón
De la guarda somnolienta
Al pie del asta presenta
Arbitraria formación.
III
Y hechas a las dos auroras
En que cielo y patria están
Pasan de largo en su afán
Las gentes madrugadoras.
IV
Ni ven el sol de la raza
Cuyos colores lozanos
Tremolan entre las manos
Del ayudante de plaza.
V
Ni del lienzo nacional
Fijo ya en delgada driza
Recuerda que simboliza
Toda una historia inmortal
VI
Pues cada matiz encierra
Lo que hicieran los mayores
Por el bien y los honores
Y el rescate de la tierra.
VII
El rojo de su gloriosa
Decisión, dice el oído.
Soy, dice, el Laurel teñido
Con su sangre generosa.
VIII
Es el azul de su anhelo
Progresista clara enseña.
Color con que el alma sueña
Cuando sueña con el cielo.
IX
El blanco póstumo amor
A sus entrañas se aferra
Dar por corona a la guerra
El olivo redentor.
X
Presenten armas, y ondea
El pabellón y se encubra
Bajo el sol que deslumbra
Y el clarín que clamorea.
XI
Ladra un can del estridente
Sonido sobresaltado.
Arde en aromas el prado
Rompe en trinos el ambiente.
XII
¡Que linda en el tope estás
Dominicana bandera!
¡Quién te viera, quién te viera
Más arriba, mucho más!
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