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Historia de varios niños en los campos de la isla de Puerto Rico en los 50's hasta 1973.
Por Jose Luis López
Naci en abril del año 1959 en un campo de San Lorenzo, apesar que sali de la isla en 1973 aún tengo fresca la memoria para contar parte de mis vivencias. También mis padres me contaron bastante sobre la historia de los sucesos vividos antes de mi nacimiento en los campos de Puerto Rico. Mi intención aqui no es relatar un articulo sobre la historia, sino más bien hacer un recuento de algunos sucesos, como también traer a la memoria de mis compatriotas varios recuerdos que aún hacen historia en nuestro diario vivir porque los valores transmitidos por nuestros padres, abuelos, padrinos, vecinos y amigos cercanos nos han ayudado a que seamos mejores seres humanos, y de esa manera nos identifiquemos como puertorriqueños.
Por muchos años mis padres labraron la tierra, una parcela con 17 cuerdas de terreno, arboles frutales y cruzaba la granja una quebrada donde mi madre y las vecinas bajaban a labar la ropa. Recuerdo que se usaban unos baños de metal de aluminio bastante amplios para acomodar la ropa que se lavaba a la orilla de la quebrada. La finca producia tabaco, arroz, maiz, batatas, ñame, calabazas, chayote, malanga cureña, y malanga blanca, platanos, guineos, yautia morada, yautia amarilla quelez (quienes poseian esta yautia amarilla era como decir tengo carne en mi casa) aún todavia casi nadie posee esta yautia.
El ñame burro se encontraba en los montes, osea no se sembraba porque se daba naturalmente en varios lugares de la maleza. El ñame de mina es otro vegetal que se da de forma natural en la maleza y es muy rico en almidón y proteinas, y era costumbre de los campecinos cosinarlo con otras verduras para el almuerzo. Nosotros le llamamos verduras a todos los vegetales antes mencionados; en otros paises la consideran una ensalada de vegetales.
Cuando llegaba la época del tabaco todos teniamos que ir a recojerlo, y ésta experiencia era única en su clase, todos gozabamos separando el boliche de la hoja verde, ósea el boliche era el tabaco maduro, amarillo, y el verde era practicamente el más delicado, porque se recojia por mucho y debiamos luego cocerlo con unas agujas que mi padre hacia de acuerdo a la edad y el nivel de costurera o costurero de tabaco. Aquello era impactante, porque haciamos historias, bromas, y lo pasabamos muy chévere juntos todos miemtras cociamos tabaco en el rancho. Recuerdo que cuando llegaba la hora del almuerzo era como haber sido invitados a la casa blanca a cenar junto con el presidente, porque habia llegado el momento de comer verdueras con bacalau, wao! que rico era aquel tiempo.
Cuando llegaba el dia de bajar a la quebrada se hacian lios de ropa y nosotros los mayorcitos, hablo de 9 añitos hasta los 12 años de edad éramos responsables de ayudar a mamá a bajar la ropa sobre la cabeza, despues de lavarla debiamos subirla para luego tenderla sobre los alambres del cercado cerca de la casa. Debo recordar que las mujeres se tomaban prestada una paleta de madera para azotar los pantalones de Jeans (veroles) era una costumbre muy antigua que hacia que los pantalones quedaran limpios. Se extraia el sumo (en forma de espuma) del parlote del maguey para usarlo como blanqueador (hoy ha sido sustituido por clorox). El jabón era una barra larga color verde que se compraba por media libra o una libra. Media libra de jabón costaba 6 centavos, y una barra de libra de jabón costaba 12 centavos.
Recuerdo mis primeros grados de escuela primaria en el campo, donde los maestros eran muy exigentes con cada asignación. También recuerdo que tuve dos maestros a los cuales le tenia un grán cariño, Mr. Perez y Miss. Cerpa. También puedo recordar al señor Don Teo quien vendia las empaneladas y los pilónes de jonjoli, también tenia la costumbre de contarnos algunos cuentos de misterio. La vida no era nada de facil para vestir aquellos uniformes de camisa y pantalón gabardina. Pero apesar de la probreza viviamos con menos peligros, jugabamos de esconder sin malicia, tanto varones como hembras estábamos juntos sin la menor idea de hacernos daño, es por eso que hoy dia nuestros padres suelen decir, "hay si vivieramos aquellos años donde no habia tanta maldad y donde la pobreza nos hacia mucho bien". Hoy dia existen tantos aparatos electrónicos, incontables computadoras y que no hablar de los celulares, "en cambio existe mucha violencia, abuso de drogas, pandillas por doquier, y la tecnologia cada vez más avanzada, pero nuestra sociedad mucho más materialista.
Cómo no recordar la temporada de uracanes, recuerdo que mi padre solia cortar grandes cantidades de pácholi, (el pácholi es una mata de espigas en forma de matojos enormes tanto de anchura como de altura) este pácholi se amarraba en grupos de puñados y se ponia unidos tras otro bien pegados para construir el techo y las paredes de una barráca (barráca es una pequeña tormentera) que se construia para protegernos en casos de tormentas o uracanes. Recuerdo que mi padre nos llevaba en varias ocaciones durante la madrugada a la barráca hasta que pasaba el peligro de tormentas. Se encendian velas durante las noches porque no teniamos acceso a la electricidad. Normalmente pasabamos varias noches durmiendo en amácas porque habia amenazas de tormentas en ocasiones.
Todavia recuerdo cuando nos ibamos a buscar las pomarosas, los famosos mameyes, los riquisimos maricaos, la gronsella que se daba cerca de la escuela, y porqué no mencionar los deliciosos jóbos. También me recuerdo que la algarroba despues de saboriarla le reteniamos las semillas para jugar de gallos, ósea las pepitas de algarroba eran codiciadas por los chicos del barrio para jugar entre varios grupos hasta romperlas en pedazos. Y que decir de los carritos de pote de salsa, estas latitas la partiamos en dos pedazos y luego los convetiamos en ruedas, luego le agregamos tres pedazos de palo y asi construiamos nuestros carritos.
Mi padre tuvo que emigrar en varias ocasiones a la Florida en Estados Unidos para trabajar en la finca. Esta experiencia de quedarnos por muchos meses con mamá solitos en la casa no era muy agradable, porque extrañabamos profundamente la ausencia de mi papá. Pero eso si, cuando veimos a lo lejos que una persona con una maleta arriba de la cabeza bajaba por aquellas cuestas a la quebrada, saliamos locos de contentos a encontrarnos con mi papá al cruzar la quebrada. Oh mi Dios que experiencia llena de grán gozo. Cuando llegaba la noche de haber llegado nuestro padre, era la noche de poder contarnos a todos la vida que pasó en Estados Unidos y cómo habia trabajado para enviar algunos dólares a nosotros mientras esperabamos anciaosamente una que otra cartita de nuestro padre.
Por fin un dia llegaron dos mujeres (hermanas) desde los Estados Unidos que tenian sus padres cerca de nosotros, y fué ese dia cuando dialogaron mis padres con Doña Otilia y su hermana Doña Georgina, entonces ahi se decidieron mis padres traernos junto con ellas a los Estados Unidos en 1973.
Desde entonces vivimos constantemente añorando todos aquellos preciados recuerdos de haber crecido junto a mis 13 hermanitos alla en la isla, y luego nacieron dos hermanitos más en los Estados Unidos. Hoy somos una familia muy unida y bastante grande pero llevamos dentro del alma y en lo profundo del corazón todos estos valores, tradiciones, religiosidad y principios morales que nos legaron nuestros abuelos.
Gracias Dios mio por haberme regalado una familia tan hermosa, una patria inolvidable y una educación de grán valor que me hace sentir muy orgulloso de ser puertorriqueño.
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